Los consoladores y las escorts de lujo

 

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Entre los muchos servicios sexuales que ofrecen las escorts, se encuentran todo tipo de juguetes eróticos, incluyendo los consoladores. Como en muchas ocasiones, los clientes de escorts en Madrid y Barcelona, y por supuesto del resto de ciudades españolas, buscan experiencias que no pueden o no les dejan disfrutar en su casa, y entre estas cuestiones, se hallan este tipo de prácticas sexuales. Y dentro de este tipo de juegos, hay un sinfín de posibilidades a explorar.

Las escorts de lujo y los consoladores

Dentro de todos los tipos de juguetes sexuales que buscan los clientes de las prostitutas de lujo, los consoladores son un objeto muy deseado y apreciado. Y bien es cierto que el consolador se puede usar para ver cómo la chica disfruta practicando el sexo y masturbándose, o para dar placer al hombre, al cliente, mediante la penetración anal.

Porque es cierto que todavía hay muchos tabús en el goce homosexual de muchos hombres. Por un lado, en su vida diaria, se presentan abiertamente como heterosexuales, amantes del sexo vaginal, siempre acompañado por mujeres, féminas con las que disfrutar del sexo. Pero en su “otro yo” aparecen las tendencias homosexuales, la búsqueda del placer sintiéndose penetrados por un pene, aunque en este caso sea artificial. Y así es como el hombre, el cliente de putas, busca en la privacidad de una habitación, en la confidencialidad que las meretrices ofrecen, el placer de ser penetrados, aunque se tengan que conformar con serlo por una chica que se ha puesto un cinturón con un pene, y mientras el cliente se pone a cuatro patas, ella le penetra hasta el fondo de su culo.

Los consoladores en los shows lésbicos

En otras ocasiones, el consolador también aparece en los servicios de lésbicos que algunas scorts de lujo ofrecen. Así, a muchos clientes les gusta masturbarse viendo cómo practican el sexo las dos chicas, e incluso viendo cómo una de ellas le penetra a la otra utilizando el pene de juguete. Así, se van variando las posibilidades de disfrute y placer que tienen los clientes con las prostitutas a las que contratan sus servicios. Siempre, todo orientado al máximo placer, y a que el cliente quede satisfecho con la experiencia vivida.