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SEXO EN EL AVIÓN

Podemos asegurar que la mayoría de las personas que han viajado en avión han soñado en algún momento con poder disfrutar del sexo en las alturas, ya sea con su pareja, con una desconocida, o también, por qué no, con alguna de las escorts Madrid o prostitutas de lujo Barcelona.

EL MORBO DEL AVIÓN

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La fantasía está ahí, y pocas personas lo han podido conseguir. El viaje se hace largo, unas horas para cruzar el océano, y un hombre sentado en su asiento, viajando solo, por negocios o por placer. A su lado, una joven mujer, bella, curvas perfectas y mirada penetrante. Los dos poco a poco van cogiendo confianza, conversan y se conocen. Pero ahí no queda la cosa, ya que en un momento dado, la mano de ella se acerca a la entrepierna de él, y en su oído le susurra “estoy cachonda, quiero follar contigo”.

A partir de ese momento, las neuronas del hombre se activan, y lo único que piensa es en el sexo. Quedan todavía tres horas para aterrizar, pero él ya no aguanta más. ¿La solución? El baño del avión. Es un lugar pequeño, pero lo suficiente para poder disfrutar de un polvo con una mujer tan atractiva.

Es ella la primera que va al baño, allí esperará a su hombre. Pasados un par de minutos, él se levanta y va detrás de ella, que ya le espera en el baño. Un par de toques en la puerta hacen que la dama abra la puerta y le deje pasar. Todo debe ser rápido, ella no quiere perder el tiempo. Le desabrocha el cinturón, baja los pantalones, se pone de rodillas y comienza con una felación, un francés natural para asegurarse de que el miembro del hombre va a estar bien duro.

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Cuando comprueba que ya lo está, se levanta, se baja las bragas, saca un condón de su bolso, enfunda al hombre y deja que la penetre. Apoyados en el lavabo, las manos de ella aguantan el peso de las embestidas, sin poder gemir ni hacer ruido para evitar que el resto de pasajeros se enteren. El polvo dura poco, ya que los dos están muy excitados, se corren rápido, se limpian y vuelven a salir separados del baño. Al llegar a sus asientos, el resto del viaje lo pasan durmiendo, ya relajados tras haber disfrutado el uno del otro.

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Así son los polvos en los baños de un avión. Y la desconocida que va al lado del hombre puede ser una de las escorts Barcelona o prostitutas de lujo Madrid, contratadas por el cliente para llevar a cabo una fantasía de este nivel. Todo se desarrolla de una manera acordada: el aparente distanciamiento inicial, el no conocerse previamente, hasta acabar en el cuarto de baño disfrutando del sexo.

No es el servicios más demandado entre las escorts de alto standing, ya que suele suponer un alto coste (horas contratadas, precio de los billetes, etc.) pero en muchas ocasiones se da y los clientes disfrutan mucho de ello.